30/5/16

O follamos todos, o la puta al río



Sé que no debería escribir en caliente, pero me da igual. Llevamos demasiado tiempo con huelgas de metro de TMB como para tener un período en frío. También sé que sus razones tendrán, y que todo el mundo tiene derecho a la huelga. Sólo faltaría. Pero como me afecta personalmente, porque son el medio de transporte que uso para ir a trabajar, como el de tantas y tantas personas, pues me veo con derecho a hablar y a meterme en el tema.

Y mi humilde opinión es que, aunque hace años estaba de su parte, quizá por lo caro del billete, para hacer piña contra los que ponen los precios, luego descubrí (humilde de mi) que su lucha no tenía nada que ver con eso, y que los precios nunca bajarían. Como mucho, y demos gracias, se congelarían un tiempo. Y eso pasó, pero no precisamente por la acción de ningún sindicato.

Más bien al contrario: sindicatos y trabajadores de TMB sólo hacen que demostrar que la gente que llevan de un sitio para otro les suda to'logordo del rabo. Y que les da absolutamente igual que la gente llegue tarde a su trabajo. O a llevar a sus hijos al colegio. O que tenga que pagar un taxi (el oro del siglo XXI, después del zumo de naranja natural) para poder llegar. Les suda totalmente.

Luego, cuando te permites el momento de desfogue para insultarles por lo que nos están haciendo, cada puñetero mes, a los que pagamos el servicio, encima se permiten el lujo de darte lecciones de humanidad y compañerismo, y decir cosas como que están luchando por nuestros derechos y seguridad (!!!!!). JAJAJAJAJAJAJA. JAJA. JA. JAJA.

Yo lo siento, pero me bajo aquí. Que me toquen los cojones de forma soberana, tratando a la gente que sólo quiere ir a trabajar como si fuesemos ganado (o peor), me podría llegar a aguantar. Pero que encima nos traten de imbéciles redomados, lo siento, pero no.

Si tú quieres hacer una huelga, a quién tienes que presionar es a la empresa, que al fin y al cabo es quien te dará o quitará lo que pides. Los pasajeros o usuarios no tenemos voz ni voto. Y suerte que tienen los huelguistas de eso. No puedes estar jodiendo de 7 a 9 de la mañana (por ejemplo) con frecuencias de paso del 50% y esperar que la gente no te insulte, o te apalee, cuando tenga la oportunidad. Es lo único que nos queda a los usuarios: el derecho a la pataleta.

Porque si fuera por mi (y me consta que no soy el único), los echaba a todos a la puta calle y cogía a gente nueva, con ganas de trabajar y las mismas (y precariajajajajajaja) condiciones económicas, sociales y demás. No ya las condiciones de cuando firmaron su contrato los que están ahora, que también, si no las actuales. No sé porqué me da que la cola de candidatos sería bastante larga.

Pero es que ya está bien de tanta tomadura de pelo.

Si quieren hacer huelga, que abran puertas y dejen pasar a la gente gratis. Meterían presión a la empresa y tendrían a millones de personas de su lado. En Japón, cuando hacen huelga, los trabajadores producen el doble de su ratio normal. ¿Están locos? No. Pero conocen la ley del mercado, y saben que si hay excedente de un producto, su precio baja, generando pérdidas a las empresas por las que trabajan. Pero claro, eso implica una infracción grave del contrato con TMB y si los pillasen acabarían despedidos. Huelguistas sí, pero sin jugarse el puesto de trabajo, que las cosas no están para jugar con fuego. ¿Verdad? Es como la gran mayoría de okupas actuales. Progres sí, pero con iPhones. Pues lo mismo.

No, aquí, en España, no se lleva eso de trabajar más. Aquí se estila más putear a la gente a la que su causa ni les va ni les viene.

¿Trabajamos puteados en una empresa de un polígono? Pues vamos a la autopista más cercana y cortamos el tráfico. Seguro que la gente que ni siquiera nos conoce estará de acuerdo con nosotros cuando le hagamos estarse 3 horas parado en mitad de la nada.

¿Somos un colectivo de trabajadores con condiciones precarias? Vamos a cortar calles del centro de la ciudad para que la gente se acuerde de nuestras madres, sin ayudarnos en nada, porque encima los cabrearemos más.

A ver cuando nos enteramos ya que la era de las huelgas pasó. Los empresarios de las empresas que hacen huelgas se ríen de vosotros, porque no les estáis afectando en lo más mínimo. Bueno, salvo que a final de mes os descontará esas horas del sueldo. Hoy en día, las cosas se consiguen de un modo muy distinto. En la era de la comunicación y la información, hay que conseguir ser bien vistos por la sociedad, no tenerlos en contra. Porque si os metéis a la gente en el bolsillo, alguno habrá que os quiera ayudar.

En vez de salir tanto a la calle para putear a la gente en pro de un privilegio personal y que sólo le importa a los trabajadores de una o dos empresas y a sus familias, y salid a la calle para luchar por cosas más importantes. Como ir a votar cuando toque. Y votar en consecuencia y cabeza. Que luego pasa lo que pasa, ¿verdad que sí?

Dicho lo cual: por mi ya pueden seguir haciendo huelga. Pero que TMB y el Ajuntament de Barcelona no les dé ni una mierda de lo que pidan. Porque tal y como nos están enseñando los sindicalistas y trabajadores de TMB en cada huelga desde tiempos inmemoriales, o follamos todos, o la puta al río.

20/4/16

Tutorial: Autodecapitación con Photoshop

La foto se las traía. Pero como el mensaje que quería transmitir era muy fuerte, decidí no andarme por las ramas y poner toda la carne en el asador. Para una explicación completa del porqué de la fotografía, os recomiendo pasaros por mi Flickr, dónde lo comento largo y tendido :)

Aquí tenéis una de las fotos más duras que he hecho jamás:

15/52X - Rojo

Lo primero, como evidentemente no podía decapitar a nadie (además de no ser legal, es un acto bárbaro y asqueroso), fue documentarme un poco. ¿Cómo son las heridas por corte de cabeza? ¿Hay mucha sangre? Este paso os lo ahorro, porque la verdad es que esto de buscar estas mierdas me dio tal mal rollo que no se lo deseo a nadie. Dicho sea de paso, que todo el material gráfico que puede encontrarse en GoogleImages es de lo peor que he visto en mi vida.

Curiosamente a lo que hubiese podido esperar, una decapitación no implica mucha cantidad de sangre corriendo ni salpicando por ahí. No tengo claro que sea porque las fotos están hechas al cabo de un rato o por el hecho de que el corazón esté por debajo del corte y la gravedad y la diferencia de presión hace que la sangre baje hasta los pies antes que salirse para afuera. No quise averiguarlo. El caso es que la sangre no abunda. Y con eso es con lo que os tenéis que quedar.

Lo segundo, la preparación. Como no necesitaba una imagen de cuerpo entero (lo importante sucedía de cintura para arriba), encuadré la cámara en un plano medio, lo suficiente como para que los brazos tuviesen libertad de movimientos y pensando en el espacio para la cabeza, que estaría totalmente descentrada respecto del cuerpo.

Para ver lo que hacía, y que la postura fuese la correcta (trazando una pequeña diagonal con los brazos para dar un poco de asimetría a la escena), conecté la cámara al portátil y utilicé el visor LiveView del programa DSLRRemotePro, que permite ver lo que ve la cámara a través del ordenador y usar su pantalla a modo de teleprompter televisivo. Me vestí con el traje y camisa, cogí el cuchillo con la mano derecha (la que cualquier persona diestra usaría para asestar tal corte) y con la mano izquierda (que después del montaje quedaría reemplazada), usé el disparador remoto. Era importante que el cuello estuviese terso y estirado hacia arriba, con el mentón levantado, para evitar al máximo las sombras. Me bastaron 2 tomas para quedar satisfecho.


El siguiente paso fue hacer la foto de la cabeza. Me desnudé de cintura para arriba, me di una vuelta al cuello con cinta adhesiva y, con los dedos de la mano derecha, me hice una línea de pintura tempera roja siguiendo la cinta del cuello. Posteriormente, quité la cinta y quedó la pintura con una línea perfectamente delimitada que me serviría para hacer el recorte. Cogí el disparador remoto con la mano derecha, puse la cabeza más o menos dónde en las primeras fotos tenía la mano izquierda, para obtener la misma iluminación, profundidad de campo y demás y disparé, cogiéndome del pelo (que me había estado dejando más largo de lo que hubiese querido expresamente para esta fotografía) con la mano izquierda, intentando que ésta quedase frontal a la cámara. Ello me obligó a torcer un poco el cuerpo, porque anatómicamente la mano quedaba algo virada hacia el centro (uno no puede cogerse la cabeza desde atrás, si no siempre des del lado). Eso lo usé para dar algo más de dinamismo extra al mostrar la cabeza algo girada, como si la blandiese con la mano. Otra vez, y gracias a tener la ayuda visual del monitor, me bastaron un par de tomas. En una de ellas, añadí algo de babilla en la comisura de la boca.


Y final de la parte fotográfica. Ahora tocaba editar. A nivel de procesado, poca cosa, la verdad. Temperatura de color, contraste, niveles y poco más. La caña vino con el Photoshop.

Empecé por recortar la cabeza de la segunda foto y por borrar (primero de forma basta) la de la primera, y en colocar la cabeza sobre la mano izquierda, dejando la composición acabada. Además, de-saturé algo el tono de piel de la cabeza para darle un aspecto más de desangrado.


Para el detalle del corte del cuello en la foto del cuerpo, como no conseguía nada realista, empecé a buscar fotografías libres de derechos en internet, primero de maquillajes de Halloween y luego, ya más específicamente, de muñecos decapitados. Hay cosas bastante chulas, la verdad. Hasta que encontré uno que me vino como anillo al dedo. Por tener suficiente resolución y por tener el ángulo correcto. Lo superpuse a mi foto y, usando máscaras, uní ambas imágenes en una. Añadí algo más de sangre en las uniones para que quedase fino, fino.



Para la sangre (manchas y goteos) usé distintos pinceles de Photoshop con suficiente resolución. Hay bastantes por ahí. Casi todos gratis. Usé capas distintas para cada una de las pinceladas para luego poder moverlas, tocarlas de color o enmascararlas por separado, sobretodo en las de la zona de la camisa.



Finalmente, sólo quedó añadir el pin de la banderita y aplicar distintas capas de control de color además del fondo en vignette.


Añadí el texto (dónde estaría la cabeza cuando ésta estaba unida al cuerpo) et voilà.


Espero que os haya "gustado" (dentro de lo posible) ;)

¡Nos leemos!

7/3/16

Tutorial: ¿Cómo hacer un retrato contra el espejo sin que se vea la cámara?

Al hacer un retrato, las superficies brillantes y reflectantes son uno de los enemigos principales, pues pueden hacer que se vea la cámara (o el flash) en ellos. Esto, que a veces puede ser parte de la iconografía del propio autorretrato (véase las famosas y odiadas fotos en los espejos de los baños de casa de la abuela que tantos y tantos jóvenes se hacen día tras día), en una fotografía con un poco de cuidado, puede estropear la imagen.

Hay distintos modos de eliminar la cámara, el trípode o los utensilios de iluminación del un reflejo, aunque en el fondo todos acaban siendo ejemplos de lo mismo: adición de textura para, directamente, tapar las zonas no deseadas.

En el caso más fácil, el de un espejo contra una pared blanca o de color plano, esto se haría mediante un simple tamponeado.

Veamos este ejemplo:

09/52X - Silencio

Vemos a dos personas en un ascensor, en actitud tímida y silenciosa, con la puerta abierta. La cámara, como si de un vampiro se tratase, no se ve en el espejo.

Vamos a ver cómo lo hice.

Como siempre que suelo fotografiar gente cuyas expresiones son importantes para transmitir ideas, el origen de esta foto fueron, en realidad, dos tomas:


Por supuesto, podría haber hecho una única imagen, cosa que me hubiese ahorrado (a lo sumo) 2 minutos de procesado, pero de este modo, me aseguro que las expresiones de todas las personas de la imagen quedan bien (ojos abiertos, sin risas, etc) sin tener que repetir fotos de ambos por que uno de los dos quedase mal. Además, también me sirve para abrir la zona de fondo que puedo utilizar para añadir textura y así eliminar la cámara, al tener el aire que debería ocupar la otra persona sin obstáculos. Naturalmente, esto sólo me ahorra trabajo si, como en esta imagen, la separación entre ambas personas es evidente y fácilmente recortable.

Podéis ver, en el retrato de ella, que uno de mis gatos se coló en el encuadre, pero de todas las tomas que le saqué, ésta fue la que más me gustó, con lo que fue la que finalmente usé en la composición final. Como dispongo de fondo, puedo tapar al intruso sin problemas. Importante, además, poner algún obstáculo al sensor del ascensor para evitar que se cierren las puertas mientras dure la sesión, pues no sería la primera vez que justo en el momento de disparar, se cierran las puertas y bloquean la visión.

Una vez reveladas las fotos, pasamos a Photoshop y unimos ambas imágenes en una:


Para hacer la mezcla, aunque las tomas sean virtualmente idénticas a nivel de exposición, zoom, enfoque, etc, es importante usar un pincel suave para evitar cortes bruscos. La cámara siempre expone de modo distinto (aunque comparativamente inapreciable) debido a los infinitos factores que la afectan (el hecho de tener una persona a un lado en una y al otro en la siguiente toma ya afecta a cómo la luz rebota en la escena; además de que la apertura del diafragma nunca es exactamente igual).

La mezcla de ambas imágenes la hice poniendo una (es indiferente cuál) encima de la otra, aplicando una máscara de capa (blanca) a la imagen superior y pintando en color negro con un pincel suave para ir ocultando las zonas no deseadas.

Para añadir el fondo y poder eliminar el trípode y la cámara, utilicé una tercera imagen (aunque lo podría haber hecho perfectamente con alguna de las otras dos), y apliqué la herramienta Tampón para añadir textura en las zonas del trípode en el suelo manteniendo la textura del gres oscuro. Es importante rebasar el perfil de las personas con textura de fondo para evitar que, en las zonas de intersección de la persona y el fondo con trípode, al no tener un foco perfecto, parte de la textura del trípode se transfiriese a la persona.


Lo mismo para la pared blanca, usando combinaciones de las herramientas de Photoshop Tampón, Pincel corrector y Degradado.

Finalmente, usando una nueva Máscara de capa para la fotografía unida, se va ocultando la zona central para mostrar este nuevo fondo sin la cámara:


Finalmente, queda la parte de gestión de color, curvas, etc, que no explicaré en este post porque no viene al caso, pero aplicando distintas Capas de Ajuste, se obtiene el resultado final:


Espero que os haya gustado.

¡Nos leemos!

8/2/16

Tutorial: cómo hacer un auto-retrato múltiple

Sin que nadie se asuste, voy a explicar cómo hice la fotografía para el tema del 52X - 2016 "Individualidad".

Podéis leer los motivos y las explicaciones pertinentes en mi Flickr, pero baste conocer el detalle que quise reproducir la famosa fotografía de 1936 en la que podía verse a un grupo de simpatizantes con el emergente Partido Nazi y uno de los asistentes, sólo uno, se negó a hacer el saludo al führer con el brazo derecho extendido.

05/52X - Individualidad (August Landmesser)

* * *

Monté la cámara en el trípode encima de la mesa, para darle un punto de vista un poco contrapicado, y usé uno de los soportes del flash puesto a mi altura y usando las baldosas del suelo como marca de posición que iba a usar para todas las imágenes, para enfocarlo de modo manual gracias al Live View de mi cámara. Fijé una apertura relativamente cerrada para darme algo de margen con la posición y mantenerme enfocado, y pasé a modo de disparo M, con una velocidad de 1/125 seg, pues iba a usar flashes.

A mi izquierda puse una antorcha en modo esclavo rebotada contra un paraguas plateado y, a mi derecha, hacia dónde levantaría el brazo (como en el Cara al Sol), puse el flash principal, difuso con un paraguas blanco, disparado en modo Master mediante un trigger wireless.

Una vez montada la escena (simple, sí) y la cámara en modo totalmente manual para evitar cambios de exposición entre ellas, viene el momento de sacarse las tropecientas fotos. Aquí tenemos algunas de las fotos de la sesión. Para hacer más evidentes los cambios, fui afeitándome la barba y cambiando la parte de arriba de ropa, poniendo y quitando gafas, etc:



Gracias a tener el fondo de pared verde, pude usarlo a modo de croma cinematográfico y con la opción Selección > Gama de colores, seleccioné el color de la pared y añadí la selección a modo de máscara para la capa. Hice los retoques pintando sobre ella en negro (para eliminar la lámpara, detalles superfluos, limpiando brillos, etc) hasta dejar la máscara fina, fina:



Una vez aplicado este proceso a todas las imágenes, obtenemos algo así (el fondo blanco sería transparente):



Una vez limpiadas todas las imágenes, podemos empezar a componerlas. Lo primero era ubicar la foto distintiva en la zona de regla de los tercios, para darle una posición relevante en la composición. Y luego, ir añadiendo las demás por delante y por detrás, intentando mantener las más parecidas (por barbas, expresiones, etc) lo más alejadas posible.



Aquí podemos ver todas las capas por detrás del protagonista, unidas:



Y aquí todas las capas por delante, también unidas:



Agrupamos todas las capas en un objeto inteligente de Photoshop a fin de mantenerlos editables en caso de tenerlos que mover, y reencuadramos dándole un formato más cerrado:



Para destacar un poco más la figura principal, añadimos un efecto de vignette, oscureciendo las esquinas, y un degradado sutil para oscurecer la zona derecha de la imagen:



Para el tratamiento del color, simplemente añadimos una capa de ajuste de Tono / Saturación (enmascarando al personaje principal) para rebajar la intensidad de los colores, con la opción "Colorear" seleccionada:



Para darle el último toque, y mejorar la unión de las capas oscureciéndolas y contrastándolas, añadimos una capa de ajuste Curvas:



Y básicamente esto es todo lo que hice, con lo que el trabajo fue más de repetición y sufrimiento del procesador que de técnica específica.

Espero que os haya gustado.

18/1/16

Cómo iluminar un auto-retrato a oscuras

El mundo del auto-retrato nunca es fácil. Tienes muy claro lo que quieres conseguir, pero no puedes mirar por el visor de la cámara para encuadrar, enfocar y toda la magia que hacemos los que solemos estar siempre detrás de la lente. A mi, personalmente, nunca me ha gustado salir en las fotos, por eso siempre suelo esconderme detrás de algo; pero por algo se tiene que empezar. Así que vamos a ello.

*  *  *

Enfoque
Lo principal en la fotografía es mostrar las cosas enfocadas. Y en un retrato, con más razón. Si se ven caras, lo ideal es poner el foco en los ojos, que como siempre se ha dicho son el espejo del alma y por lo tanto los que van a aportar el dramatismo, carácter y personalidad a la imagen. Este es, por motivos obvios, uno de los puntos más críticos en un auto-retrato, pues des del otro lado de la cámara no tienes control sobre dónde está el foco real. Pero calma. Hay distintas formas de solucionarlo.

Quizás la más obvia sea usar el modo autofocus de la cámara y ponerse en la zona de influencia en el encuadre para que la cámara haga el resto en el momento del disparo. Pero esa opción, naturalmente, limita la creatividad de la toma, pues te obliga a colocarte en uno de los puntos de autofocus y no siempre es deseable. Además, por poco que te muevas, tienes bastantes números que el foco esté en la punta de la nariz o en la oreja más que en los ojos.

Una opción más segura es aumentar la profundidad de campo (cerrando el diafragma hasta un valor relativamente alto como f/9 o f/11 y/o usando una focal no muy larga y/o alejándose de la cámara) para así favorecer una relativa libertad de movimientos a la hora de ponerse en la escena.

Otra, quizás la menos fácil aunque más precisa, es usar puntos de referencia o marcas para enfocar algo o alguien en la misma posición en la que estarás tú en el momento de disparar y luego bloquear el enfoque para que no se mueva entre el foco y la toma final. Esto es útil, por ejemplo, en un auto-retrato en una posición sentada o apoyado en una pared, limitando de este modo el desplazamiento hacia adelante o hacia atrás de la cámara.

Encuadre
Lo más importante, como en fotografía a través del visor, es la técnica del ensayo y error. Poco a poco verás como vas cogiendo puntos de referencia (aunque puede que aproximados) que harán que vayas haciéndote a la idea del espacio a tu alrededor que entra en el encuadre y el que queda fuera.

Disparador

Naturalmente, salvo que se trate de un selfie, dónde suele verse el brazo del fotógrafo (o el dichoso palo) cogiendo la cámara, deberás usar un disparador remoto. Hay modelos muy asequibles que harán las delicias de cualquiera. Basta con que pongas la cámara en modo temporizador y podrás sacar fotografías a una distancia de varios metros de la cámara. Que el disparador se vea o no en la toma final depende de lo que quieras. Siempre puedes dejarlo ir en el tiempo que la cámara tarda en hacer la toma (¡sobre una superficie blanda!), o luego eliminarlo con Photoshop.

Iluminación
Aquí no hay ningún punto específico para auto-retrato. Sirve cualquier técnica de iluminación que quieras / sepas hacer. La libertad es poder, así que ¡caña!

*  *  *

Ahora que ya tenemos claros todos los puntos, vamos a divertirnos.

Os voy a mostrar cómo hice mi último auto-retrato, y quizás os sorprendan algunas de las técnicas o soluciones que usé para realizarlo, así que seguid leyendo y luego ya hablamos. Es importante aclarar primero, de todos modos, que cada foto es única y tiene sus propias necesidades o problemas a salvar, con lo que las soluciones que encontréis para cada uno de ellos dependerá de la situación. Lo que contaré es sólo válido, en conjunto, para esta imagen:

01/53X - Alegría

No dispongo de estudio, con lo que, como siempre hago y recomiendo, tuve que buscarme la vida con lo que tengo por casa. Nunca me ha defraudado.

Lo primero, naturalmente, buscar una pared blanca lo más libre de obstáculos posible. En mi casa no tengo de eso. Así que me conformé con una pared blanca y luego ya eliminaríamos los obstáculos (puerta, lámparas, etc) digitalmente. Suelo ser más creativo por la noche, así que como los niños ya dormían y para no molestar a mi mujer con mis paseos fotográficos, me encerré en nuestra habitación, que tenía la suficiente profundidad como para poder trabajar mejor que en el pasillo.

Como quería tener control absoluto de la luz, decidí cerrar la persiana para que no entrase ni un sólo fotón de las luces de la calle, y en un momento posterior apagar la luz de la habitación. Sí, exacto: haría las tomas a oscuras. Es una técnica que usé mucho para la gran mayoría de las fotos de mi proyecto 365 de 2012. Esto me permite, literalmente, poner la luz exactamente dónde quiero, cómo quiero y el rato que quiero. Esto, en escenas inanimadas (como mis fotos de Lego y demás) me permitía hacer fotografías de 20-30 segundos de exposición, pero en este caso, al tener el defecto de respirar y palpitar, para evitar movimientos involuntarios, no podía permitirme exposiciones largas, con lo que opté por los clásicos 1/125 segundos que necesitan los flashes para sincronizar la cortinilla del obturador.

Lo siguiente fue encontrar el encuadre. Como no vivo en un palacio, el único tramo de pared de la habitación que pude usar para no tener muchos estorbos (lámpara de pared y/o puerta), implicaba que la cámara tenía que estar casi al nivel de la cama, con lo que decidí poner el trípode con dos patas hasta el suelo y la tercera pata apoyada en el colchón. Esto me preocupaba sobremanera, pues el peso de la cámara sobre una superficie blanda sin mucha estabilidad no era el escenario perfecto. Es por ese motivo que a cada toma que hacía, para ir a comprobar el resultado, abría la luz para no tropezar con las patas del trípode y tirar la cámara al suelo.

Para ser consciente del punto de enfoque y el encuadre, usé las rodillas para rodear la esquina del colchón que me quedaba más cerca y me tomé un buen rato para calcular posiciones de alturas de brazo y flexión de piernas para entrar perfectamente en el encuadre. De este modo, gracias al tacto de las rodillas y gracias a la apertura cerrada para aumentar la profundidad de campo, podría intuir el encuadre antes de disparar.

En cuanto a las luces, decidí usar una iluminación dura y que marcase las texturas para dar más expresividad al retrato, con lo que opté por una luz principal situada un poco por detrás de mi y en un lateral (mi izquierda, por motivos de espacio en la habitación). A modo de relleno, usé una flash de relleno en el otro extremo, a unos 45º de mi derecha y más o menos a la misma distancia que la cámara, apoyada en la cama, con lo que quedaba más baja para dar unos reflejos expresivos y marcados (la luz desde abajo da mucha expresividad a los retratos al tratarse de una luz no natural). Para blanquear la pared, usé un tercer flash esclavo a máxima potencia a mi espalda apuntando hacia ella.

La posición de la luz principal hizo que el brazo que tenía que levantar era el derecho (de otro modo, éste me hubiese proyectado sombras raras en la cara), con lo que la posición ya vino casi marcada por la habitación en si.

El dibujo del papel fue una impresión en cartulina blanca que cuadré con mi rostro frente al espejo. Para saber cómo quedaba bien para no tener que estar mirando cada 2 x 3, le pegué un trocito de papel en la zona que tenía que quedar en la punta de la nariz. De este modo, cuando estuviese a oscuras, podría notar si tenía la hoja bien colocada. Luego, con post-procesado, eliminé ese papelito que quedaba más opaco en la cartulina.

Y luego hacer test, test y más test. Después de no menos de 15 tomas, conseguí la foto final.

Finalmente, con Photoshop, acabé de recortar el fondo y le añadí un poco de color para darle algo de entorno. También añadí el texto de la camiseta porque, evidentemente, no tengo una camiseta así :)

11/11/15

Ni se te ocurra viajar a Egipto

Turistas en Karnak
Miles de turistas buscan cobijo a la sombra de la Columna de Taharqa en su visita al templo de Karnak.
(Fotografía de © Marc Mateos, 2011)
A la gente le gusta viajar. Y el mundo está lleno de sitios maravillosos y bonitos dónde cualquiera de vosotros podéis pasar vuestras vacaciones de ensueño. Desde playas paradisíacas en México o la Polinesia hasta cruceros "todo incluido" que harán las delicias de la gente que realmente sabe viajar. Como tú.

Pero no vayas a Egipto. Por favor.

En Egipto hace calor. Sólo hay arena, piedras y más arena y más piedras. Y gente sobona, apestosa y sucia que no hace más que incordiarte cuando lo único que quieres hacer tú es pasearte tranquilamente por un zoco de esos y hacerte fotos molonas para colgarlas en tu Facebook y la gente vea que tú has estado allí. Y ellos no. Chincha revincha.

Al fin y al cabo, los templos egipcios son todos iguales. Visto uno, vistos todos. Y las pirámides y tumbas dan claustrofobia, cuando no están llenas de mierda de murciélago y basura. Por que los egipcios son muy sucios. No conocen el concepto de higiene. Tiran toda la basura a la calle y luego tú tienes que ensuciarte tu lindo vestido paseando por ahí. Y no. No hace falta.

Para ver ruinas, ya tienes tu ciudad de cada día. Esos montones de piedra rota no hacen justicia a lo que te habían contado esos amigos tuyos sobre su "maravilloso crucero por el Nilo". Hay más por el suelo que en su sitio. Menuda chapuza. Si fueras arqueólogo o de esos que buscan dinosaurios, vale. Pero tú eres una persona del mundo actual, con cuenta en Facebook, Twitter, Tumblr, Flickr, Pinterest, Instagram y 1001 redes sociales más. No puedes aburrir a tus followers con fotos monotemáticas de pedruscos.

¿El Cairo? Una ciudad sucia, desordenada, llena de atascos eternos y locos al volante.

¿Las pirámides? Me las imaginaba más grandes, la verdad. No he entrado, porque la entrada era carísima. Pero están hechas polvo.

¿Luxor? Menudo calor hace. Y los kaleseros unos pesados de narices.

¿Aswan? ¿Para qué tener que coger esas barcazas inestables con vela y repletos de mantas malolientes para ir a cualquier sitio?

¿Abu Simbel? ¿¿Tanto rato de viaje para ver esas cuatro estatuas?? ¡Si encima una está rota!

¿Abydos? Pse. Un templo cualquiera más. Lo mismo que con Abu Simbel. Demasiado lejos de todo para ver cuatro piedras mal puestas.

¿Edfu? ¿Kom Ombo? Demasiada gente. No pude ver nada. Aunque total……… ¿pa' qué?

¿Alejandría? Lloret de Mar pero con señales con letras que no entiendo.

¿Hurghada o Sharm el Sheikh? Eso sí que mola, ¿ves? Hotelazos todo incluído. Snorkel. Piscinas. Limpio.

Si todavía sigues leyendo y te estás tirando de los pelos, ¡felicidades! Viaja a Egipto todo lo que quieras.

Porque…

Egipto no es un país para aquellas personas que lo único que buscan es tachar uno de esos "lugares que debes visitar antes de morir".

Egipto no es un país para aquellas personas que pretenden hacer lo mismo que hacen (y comer lo mismo que comen) en su casa durante sus vacaciones.

Egipto no es un país para aquellas personas que no tengan un mínimo de sensibilidad por todo aquello que les supera como individuo, tanto a nivel histórico, filosófico, religioso y artístico.

Egipto no es un país para aquellas personas que sólo quieren un sitio para hacer fotazas.

Egipto no es un país para aquellas personas que lo que quieren hacer es un crucero.

Egipto no es un país para aquellas personas con nula capacidad para entender lo que tienen delante. Y lo que significó en su momento.

Egipto no es un país para aquellas personas que no tienen respeto por el patrimonio y la historia.

Egipto no es un país para aquellas personas que no entienden que hay otras culturas distintas a la suya, con religiones, tradiciones, costumbres, vestimentas e idiomas distintos a los suyos.

Estoy hasta los mismísimos Fabergé que se pretenda que todo el mundo tenga que visitar Egipto. Entiendo que Egipto es un país que, para bien o para mal, debe una buena parte de su economía al turismo. Y que desde occidente no se lo estamos poniendo muy fácil, tergiversando (a veces sin querer, otras no) la situación actual del país.

Oriente Próximo es una zona complicada. Siempre lo ha sido y me temo que como no cambien mucho las cosas, siempre lo será. Pero Egipto es un oasis en un desierto de locura y guerras. Es un país que ha demostrado más de una vez que lucha por lo suyo, que no se achanta a las presiones y que llega hasta dónde hace falta para conseguir lo que todo ser humano anhela: vivir su vida en paz.

Quién ve un país extranjero a través del cristal de un autocar con aire acondicionado, poco puede hablar de su gente. Sólo entra en contacto con los vendedores ambulantes (bastante pesados, sí) y extrapola a que todos son iguales. Pero eso se aprende. Quien puede viajar a Egipto (ojo, quien puede, no quien viaja) suele entrar en contacto más o menos cercano con gente. Y hablo por experiencia cuando digo que poca gente tan humana he visto yo fuera de Egipto.

Por todo eso, y como ya vengo diciendo desde hace muchos años, Egipto (aún y lo que digan los telediarios) no es un país inseguro para viajar. El turista, como en cualquier parte del mundo, debe tener cierto cuidado con dónde se mete. No en Egipto. Esto también pasa en Barcelona. Un turista que se meta con su cámara en mitad de ciertos barrios o polígonos industriales, puede llevarse un buen susto. No porque Barcelona no sea segura, si no porque hay zonas que mejor no visitar. Lo mismo en todo el mundo.

Pero visitar un país y poner en peligro miles de años de historia por querer sacarse una foto apoyada contra una columna de Karnak en plan Rita Hayworth; montarse en una esfinge como si fuera un caballo al viento mientras gritas "yiiiha"; arrancar con la uña pedacitos de yeso de los muros de la tumba de Tutmosis III porque es la quinta tumba que ves en una mañana y ya te aburres; tocar con la mano sudorosa la policromía de los muros de Medinet Habu porque crees que lo acaban de pintar y quieres comprobar que no te tiñe las manos; o darle patadas a una "piedrecita" con jeroglíficos tirada en el suelo del templo de Luxor porque te crees mejor que Messi o CR7; o te dedicas a abrazar estatuas o meterte dentro de los sarcófagos, o metes basura directamente en su interior (las salas de los sarcófagos de El Valle de los Reyes dan auténtico asco, de tantas bolsas de patatas y otras mierdas que la gente deposita ahí); o pones tu nombre con un rotulador en un muro de Abu Simbel en plan "Jenny was here". No hace gracia. Ninguna. No la tiene. Podrás parecer un cachondo y un listillo con tus amigos que te hacen la foto mientras cumples tu hazaña. Pero te veo yo y te hago la sección áurea en tu cara. Y gratis.

No es ya hacer fotos con flash en sitios dónde no se puede (policromía, cuadros, etc). Que también. Es que directamente estás destrozando el yacimiento. Y eso por lo que demuestras tan poco respeto lleva ahí milenios. Mucho antes de que tu cultura (la que sea) saliera de sus cuevas. Y si tú te lo cargas, los que quieran venir después a verlo no podrán.

Si no tienes un mínimo respeto por todo eso, lo siento. Si te quieres hacer la típica foto haciendo el panoli besando a la Gran Esfinge, o tocando la punta de la Gran Pirámide con los dedos desde lo lejos, o congelar un salto frente a Abu Simbel, perfecto. Eso no hace daño a nadie. Y todos lo hemos hecho. Pero NO toques. NO-TO-QUES.

Las masificaciones de turistas han hecho más daño a los monumentos que 4000 años de exposición a los elementos. Mucho (turismo), en este caso, no es sinónimo de mejor. Más bien al contrario. Más vale sólo que mal acompañado, que dijo aquél. Me van a caer hostias como panes. Lo sé. Pero es lo que creo. Y tengo mis razones.

Viaja dónde quieras. Pero, si te has visto reflejado en mis comentarios anteriores (todos reales y vividos en primera persona), ni se te ocurra viajar a Egipto.

Más info, con fotos y tal, aquí.

3/4/14

Tutorial - Uso de las herramientas 3D de Photoshop

Esta mañana, en ayunas y sin casi haber dormido por la noche, me he ido a preparar un cappuccino. A diferencia de lo que suelo hacer, hoy me ha hecho gracia prepararlo en un vaso de cristal, en lugar de una taza (opaca). Añadiendo el café a la leche, ha ido añadiendo color creando movimientos de convección. Igualito que la atmósfera de Júpiter.

En un alarde de inspiración, he cogido el móvil y le he hecho una foto rápida para tener una pequeña idea visual de lo que quería conseguir. Y no ha pasado ni 10 minutos que ya estaba dándole a la cabeza sobre cómo conseguir el efecto lo más realista posible, teniendo en cuenta que Júpiter jamás cabría en un vaso.

Fotografía preliminar hecha con el móvil y con el flash de la propia cámara.

Pero lo primero es lo primero: hacer las fotos. He puesto el vaso encima de la mesa (de color wengue oscuro para contrastar con los tonos del cappuccino), con la cucharita de metal a la derecha y dejando aire por la izquierda siguiendo la regla de los tercios. He iluminado la escena con una luz semi-cenital (en el techo, a la izquierda de la imagen para marcar la sombra del vaso) y con un flexo potente en la misma dirección pero en la zona trasera del vaso (fuera de la imagen) y apuntando ligeramente hacia arriba para evitar flares en la lente, para remarcar las siluetas y jugar con los reflejos de la parte visible de la cucharita. Nada más.

El preparado de la cámara ha sido rutinario: usando el Sigma 17-70mm f/2.8-4 por su capacidad macro y, sin usar la máxima focal para evitar que se redujera demasiado la profundidad de campo, y usando una apertura relativamente cerrada (con el mismo propósito, además de para saturar un poco los colores). Por supuesto, ISO 100. Enfoque manual hecho con el LiveView en modo zoom en el borde frontal del vaso (dónde gracias a los reflejos de luz podía enfocarse bastante bien y es un punto de interés en la imagen). Con las condiciones de luz existentes y la configuración de cámara, daba como resultado un tiempo de exposición de 6 segundos. O sea: trípode, disparador a distancia y levantamiento de espejo previo al disparo para evitar al máximo la trepidación.

He hecho 8 tomas. En cada una de ellas he girado ligeramente el vaso, para que las manchas de espuma y la cucharita estuviesen diferentes en todas ellas. Además, en algunas he mezclado un poco para aclarar el chocolate en polvo. De este modo, conseguía que las 8 imágenes fuesen distintas. Cuando me he acabado el cappuccino (hummmmmmm), he hecho otra imagen con el vaso vacío y con las manchas características del café para representar a Plutón (el pobre planeta que pasó a ser, por decreto, planeta enano y por lo tanto excluido de los clásicos 9 planetas del Sistema Solar).

Una de las fotografías originales, después del revelado RAW.

Mapa de Júpiter, encontrado en la red (el tamaño original es de 4096 x 2048 px).

Importación, revelado RAW simple en Lightroom y exportación a Photoshop. Venga, empecemos con la magia. También me había bajado de Internet los mapas de los planetas en la máxima resolución que he encontrado.

Llegados a este punto, no tenía nada claro qué estrategia seguir para conseguir poner los planetas dentro de los vasos. Tenía algunas ideas, pero no tenía claro que funcionasen para dar la sensación de superficie cilíndrica. Después de hacer un par de intentos con el modo de transformación "Deformar" (Edición > Transformar… > Deformar) y no conseguir absolutamente nada (no hay suficientes puntos de control para crear una sensación de cilindro), he pasado al modo "Deformación de posición libre" (Edición > Deformación de posición libre) –una funcionalidad disponible en Adobe Photoshop CS5 o superior– que permite precisamente solucionar ese problema al poder asignar tú mismo los puntos de control que quieras y ubicarlos dónde quieras.

Esta herramienta en sí merece uno o más posts por si sola. Permite, entre otras cosas, deformar mallas de capas aisladas para animar o reposicionar personas u objetos como si fuesen marionetas. La idea es similar a la de la animación por ordenador clásica: una especie de puntos o "huesos" que modifican la posición de los píxeles que tienen a su alrededor.

El tema es que después de ir aplicando puntos en distintas configuraciones, tampoco quedaba realista al deformar de forma extraña las zonas de los márgenes laterales (un exceso de deformación de la malla por compresión de puntos hace cosas raras).

Uso de la herramienta "Deformación de posición libre". Paso 1: añadir los puntos de control. Paso 2: desplazar los puntos de control para adaptar la malla.

Visto lo visto, parecía un callejón sin salida. Fue entonces cuando caí en que Photoshop (desde la versión CS4) incorpora una colección de herramientas de uso 3D.

Explicar el tema del 3D implicaría casi casi un máster. Las opciones que han añadido a Photoshop al respecto, si bien no son para tirar cohetes a nivel de modelado comparado con aplicaciones de 3D nativas como 3ds-max, Maya o Blender, la verdad es que a nivel de texturizado e iluminación han hecho un buen trabajo. No había tocado nunca estas herramientas y debo decir que mis conocimientos de 3D han hecho que fuese perfectamente intuitivo y fácil (salvo algunas opciones que estaban más escondidas de lo que hubiese esperado). No entraré en detalle de todas las opciones. Si queréis y os interesa, hay millones de videotutoriales en YouTube al respecto.

Es importante tener en cuenta que, al usar la herramienta 3D de Photoshop, la uses con la imagen ya encuadrada y al tamaño final, porque al activarse genera un espacio tridimensional; y cualquier modificación en las medidas del escenario afectará a los objetos 3D que se hayan creado en él. Con lo que tendrás que volver a posicionar y retocar todos y cada uno de ellos.

Para hacer estas imágenes he usado dos tipos de modelado, ambos clásicos: torneado (para el vaso) y primitiva cilindro de altura muy baja (para los anillos de Saturno).

¿Cómo se hace el modelado por torneado? Bien, ¿quién no ha visto la mítica escena de Ghost, con Patrick Swayze y Demi Moore haciendo un jarrón de arcilla en una tabla giratoria. La idea de este tipo de modelado "cerámico" es tener una masa de arcilla girando a velocidad constante y a partir de un perfil (obtenido por un molde o por la simple superposición de las manos o puntas de distinto grosor), se va dando forma a la arcilla.

Como en un ordenador no hace falta tener ni arcilla ni una tabla giratoria, nos tenemos que centrar en crear el perfil y la aplicación se encargará de rotarlo alrededor de un eje de simetría para crear el sólido 3D. Este tipo de modelado es muy útil para modelar objetos tales como botellas, columnas o, como en nuestro caso, vasos o copas.

Ejemplo de modelado por torneado. En este caso, una columna egipcia.

Para crear el perfil, usamos la herramienta pluma y dibujamos uno de los perfiles del vaso. Lo ideal sería tener una foto frontal del vaso para tener el perfil de muestra sin perspectiva, pero como lo que necesitamos es sencillamente poner una textura en una foto, no hace falta ser excesivamente precisos.

A diferencia del video anterior, en dónde el trazado tiene que estar abierto por el eje de rotación, en Photoshop el trazado debe estar cerrado. También es importante que el eje de rotación sea lo más recto y vertical posible, de lo contrario al generar el sólido quedarán huecos en el centro. También debe estar el trazado (sin contornear), seleccionado y en una capa aislada con un fondo total de color sólido (por ejemplo, rojo para facilitar la visualización del sólido superpuesto a la imagen de fondo).

Perfil vectorial dibujado con la herramienta Pluma. Se ha contorneado en rojo para facilitar su visualización. El trazado debe de estar cerrado.

Panel "3D" en Photoshop CS5.

Una vez tenemos el perfil creado y la capa con el fondo de color rojo seleccionada, mostramos el panel "3D" (si no lo tenemos activo, vamos a "Ventana > 3D") y seleccionamos  la opción "Trazado de trabajo" en "origen". Hacemos click en "Crear".

Ventana "Repujado" en Photoshop CS5.

Acto seguido, se nos abre una ventana de configurción ("Repujado", vocablo que no tengo ni idea de qué significa). Desde aquí es des de dónde seleccionamos las opciones de creación del sólido. Debemos pues seleccionar la opción de torno completo (hay que hacer scroll hacia abajo) en las miniaturas. Seleccionamos la opción "Curvar" y marcamos la ubicación del eje de rotación (en nuestro caso, el punto central-derecho). Marcamos "Ángulo X" como "360" para indicar que queremos una circunferencia completa en el eje X y, finalmente, ponemos la "Calidad de malla" en "Óptimo". Si durante el proceso de edición de la imagen el ordenador os va muy lento, podéis poner este parámetro en "Borrador" y cambiarlo a "Óptimo" en el momento de guardado final. Aceptamos y volvemos a la imagen, con el sólido ya creado.

Ahora vamos a configurar el sólido a nivel visual. Volvemos al panel "3D" y seleccionamos el nombre de la capa en el directorio de contenidos que nos muestra (similar a la estructura de capas del propio Photoshop).


El panel "3D" después de crear el sólido.

Lo primero es lo primero.

Ubicamos el sólido de forma que encaje lo mejor posible en términos de perspectiva y tamaño con la imagen del vaso de fondo. Para ello, seleccionamos el primero de los iconos de opciones (la esfera con la flecha que la rodea). Veremos que en la zona superior de la interfaz de usuario de Photoshop nos aparecen las opciones para mover, rotar y escalar el sólido dentro del espacio tridimensional. Para podernos ayudar de las guías visuales (malla de suelo, guías de dirección, etc), seleccionamos la opción "Mostrar todo" en el icono de plano con el ojo en la zona inferior del panel "3D". No es necesario que quede clavado al 100% con el vaso de fondo. De hecho, es muy difícil clavarlo. Por lo tanto, intentad que el sólido quede un poco mayor en relación al vaso, por que de este modo podremos aplicarle una capa de máscara al sólido sin peligro de que queden zonas del vaso sin cubrir.

El sólido superpuesto a la taza de fondo para poder trabajar en el entorno 3D.

Eliminamos las 3 luces que Photoshop añade por defecto, porque no cuadrarán (con casi total seguridad con la escena que tengas). Para ello, las seleccionas una a una en el listado y las eliminas con el icono de la papelera en la esquina inferior-derecha. Y como no podemos dejar el sólido a oscuras, vamos a utilizar una de las funcionalidades que más me ha sorprendido de las herramientas de Photoshop: la creación de una luz cuyos parámetros, calculados por el propio programa, están basados en los componentes cromáticos y lumínicos de la escena actual incluyendo todas las capas del archivo. Para ello, hacemos click en el icono de "Crear nuevo" al lado de la papelera y seleccionamos la opción "Luz basada en imagen". Como en el caso que nos ocupa no necesitamos sombras, desactivamos la opción "Crear sombras" en el menú que nos aparece. Y listo. ¡Luces configuradas!

El panel "3D" para el Material de extrusión.

Bien. Ahora vamos a por la textura. Seleccionamos del listado "Material de extrusión" (el resto de materiales, para el caso que nos ocupa ahora, no nos sirven) y hacemos clic en el pequeño botón al lado del selector de color para "Difusión" ("Difusión", en 3D, se conoce como la propiedad del material con luz, en contraposición a "Ambiente" (más abajo en el listado), que es la propiedad del material en sombra. En este caso sólo tocaremos el canal "Difusión"). Seleccionamos la opción "Cargar textura" y seleccionamos el mapa de Júpiter que previamente nos habíamos bajado al disco duro.

Dependiendo del orden en que hayáis hecho el trazado de perfil para el sólido, es posible que tengáis que reorientar la textura girándola 90º hacia la izquierda o hacia la derecha, o incluso volteando la imagen. Para ello, deberéis seleccionar la opción (con la textura ya importada) "Abrir textura". Esto abrirá el archivo de textura en una ventana aparte y allí le podéis aplicar las transformaciones necesarias, retocar el color, aplicar filtros, recortar para no usarla entera, etc). Si no veis la textura correctamente, jugad con estas transformaciones en la textura hasta que deis con el resultado esperado. Acordaros que tenéis que guardar la textura cada vez para que se apliquen los cambios en el sólido (aunque no es necesario cerrar la imagen de textura cada vez). Funciona exactamente igual que un objeto inteligente de Photoshop.

Vaso con la textura de Júpiter aplicada.

Ahora vamos a ajustar la textura. Júpiter tiene su huracán perpetuo como marca de identidad y me gustaría que se viese (ahora queda detrás), además la textura es muy grande (debería estar más ajustada a nivel vertical para que no quede tan ampliada dentro del vaso). Para ello, seleccionamos la opción "Editar propiedades" para la textura del canal "Difuso". Se nos abre una ventana emergente.

Ventana "Propiedades de textura" para 3D en Photoshop CS5.

Los parámetros "Escala U" y "Escala V" aplican un factor de multiplicación inverso para los ejes X e Y, respectivamente, a la textura (de 0.1 a 10), siendo 10 el equivalente a una reducción a un 10% de la textura a tamaño original (la textura aparecerá repetida) y 0.1 una ampliación del 1000% (la textura aparecerá pixelada). En mi caso, he aplicado un factor de reducción de 1.6 en ambos ejes. Con esto conseguimos que la textura esté más encajada a nivel vertical dentro del vaso.

Los parámetros "Desplazamiento U" y "Desplazamiento V" desplazan la coordenada (0,0) de la textura para mostrar zonas distintas, haciendo que empiece en un punto u otro. Los valores van de -1 a 1, con una precisión de 3 decimales. Con los valores introducidos, he conseguido que la mancha del huracán aparezca en la zona visible del vaso.

Al aceptar estas dos modificaciones (que pueden corregirse con previsualización en tiempo real), obtenemos la textura así:

Vaso con la textura de Júpiter corregida.

Ahora que ya tenemos la textura aplicada, vamos a hacer los últimos retoques. Como el sólido es un poco mayor que el vaso de fondo, vamos a crear una máscara de capa para forzar que sólo se visualice el sólido con textura en las zonas que nos interese (la zona de la fase del café). Para ello, ocultamos todas las capas menos la capa de fondo y seleccionamos la opción "Selección > Gama de colores…". Seleccionamos los tonos de la zona de café y le damos un poco de tolerancia para no perder detalle en el cambio de fase con la crema (no es una línea regular). Después de un poco de trabajo de refinado de la máscara, obtenemos esta selección:

Máscara obtenida en la zona del café y el pie del vaso (por la refracción del cristal).


Una vez aplicada la máscara, tenemos la siguiente imagen resultante:

Textura enmascarada final.

Ahora ya sólo queda darle toques finales de tratamiento de color, que no comentaré porque no son motivo de este tutorial, ya bastante largo de por si. El resultado final, después de aplicar filtros de color y curvas, es el siguiente (también se ha subexpuesto la sombra del vaso para destacarla un poco más):

Resultado final.



El otro caso de modelado 3D en Photoshop que he usado en esta serie de fotografías es el uso de una primitiva de cilindro (distorsionado verticalmente para que casi no tenga altura). El procedimiento es exactamente el mismo que he descrito aquí, por lo que no lo describiré, más que especificar el primer paso para seleccionar la primitiva:

Panel "3D" para crear una primitiva de tipo "Cilindro".



A modo de resumen, aquí os dejo la serie de 9 fotos al completo. No ha hecho falta repetir el proceso, pues sólo he tenido que duplicar las capas de texturización del vaso y reemplazar las texturas por las de los nuevos planetas, ajustando las posiciones y escalas de las mismas en función de cada uno (debido a que las imágenes de textura tienen medidas distintas).

Astronomical cappuccino 01/09 - Mercury

Astronomical cappuccino 02/09 - Venus

Astronomical cappuccino 03/09 - Earth

Astronomical cappuccino 04/09 - Mars

Astronomical cappuccino 05/09 - Jupiter

Astronomical cappuccino 06/09 - Saturn

Astronomical cappuccino 07/09 - Uranus

Astronomical cappuccino 08/09 - Neptune

Astronomical cappuccino 08/09 - Pluto



Espero haber podido mostraros algo nuevo o que os pueda ayudar en vuestras creaciones y composiciones fotorealistas con Photoshop.

Nos leemos! ;)